Bienvenidos a Bordo

Ante el vacío nosotros tomamos los riesgos, padecemos implacable el placer para sufrir o reír, con suerte ambas. Somos quienes pretenden el peligro domar y la belleza emancipar del devenir. Aquí estamos, somos los amantes y hacemos el amor posible.

Carmela, la dura.



Noche de intriga con tanto belén.
Las pistas que deja mi negro: las leo.
Cuando el sueño no reparo,
Temo ha callao el bembé.

Salgo del gao al tanteo,
“¡Ay mi santo, qué mi negro anda quimbao!
Me voy a botella: pa’ cacharlo en ascuas” me digo.
“Que nos miremos mi santo,
Dime dónde me espera mi bembón embalao

Mi negro se fue de rumba al Europa,
Anda forrao de fula de tío,
“¡Ay mi santo, qué tendrá mi chulo
Que se ve tan partío!”

-Mi negro chulo. Vamos pal gao, que nos espera la noche-

-Tú no me quires flaca, porque ando endemoniao-

-Usté es bacheche mi macho, venga pa’ la casa con su Carmela-Le achujo su beso.
¡Ay mi santo, como quiero a mi negro!

Dedicado a los perdidos.
Suya,
Lo.

2 comentarios:

· Almirante · dijo...

AH! Me aerotransporté a La Habana, una joya conservada en el tiempo, pareciera 1959. Me encantaría ir, en Europa hice amistad con unos cubanos y realmente son gente estupenda, muy felices. Carlo, Pavel me contaba que en Cuba, como en México, hay distintas formas de hablar el español, por ejemplo, "los habaneros" le hacen burla a quienes vienen del oriente de la isla porque hablan raro y "feo". Increíble, no?

Me ha gustado mucho, en qué te inspiraste? Un beso.

Republique Amoureuse dijo...

Me encontré con un amigo cubano en la casa del poeta. Después de conversar, recordar glorias pasadas(y derrotas recientes)le rogué usara argot cubano, de lo más callejero. No se le fueron anégdotas de su novia en Cuba que lo iba a buscar cuando se ponía borracho.

Y así pasó por mi cabeza Carmela, la dura.
Ya vez que nunca falta polémica dentro de la isla.

Yevedías, se llama el negro.

Un placer que abrace y bese mi texto Almirante.

Suya,
Lo.

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